lunes, 11 de marzo de 2013

Cuento El rey valiente


El rey valiente

Érase una vez un rey que era muy valiente y que gobernaba su reino con justicia,  estaba casado con la reina que era encantadora. Ambos tenían una hija tan buena como ellos, todos los habitantes del reino los querían mucho porque a todos los ayudaba cuando tenían algún problema o necesitaban cualquier cosa sin esperar recompensa alguna. Todos sus súbditos trabajaban cada uno en su oficio, unos eran labradores y trabajaban en sus tierras, otros eran zapateros, carpinteros y así cada uno de los habitantes tenían su oficio y se ayudaban mutuamente entre ellos.

Pero un día, vino a su reino, una mujer de aspecto raro, no era ni alta ni baja, su cabeza era grande y redonda y su pelo era rubio tirando a castaño y su peinado era como si le hubieran puesto un tazón en la cabeza y le hubieran recortado el resto de pelo que le colgaba, su cara daba miedo pues parecía la de un fraile cabreado. Tenía mucho genio, era egoísta y ambiciosa. Uno de esos días tan tranquilos, esta mujer tan extraña llegó al palacio montada en un hermoso carruaje y cargada con una gran cantidad de arcones de ropa  llenos de multitud de vestidos y joyas para decorarse en los bailes de palacio que el rey acostumbraba a dar. Cuando se presentó ante el rey, le intentó poner su mejor cara pero le costaba trabajo porque como era tan mala que no podía cambiar sus gestos. Una vez que fue presentada y estuvo delante del trono real, le pidió al rey que charlaran los dos solos sin la compañía de su esposa ni de ningún consejero. El rey le dijo que no acostumbraba a hacerlo así pero si era su gusto que por el no había ningún problema tan solo con la excepción de la reina que siempre la acompañaba en todo. Esta mujer aceptó y el resto de consejeros reales salieron.
Una vez solos, la mujer extraña, le dijo al rey: Durante el viaje he observado que hay abundantes campos bien labrados por campesinos y en la villa he visto que los habitantes trabajan y se llevan muy bien entre ellos.
 El rey le dijo: así es, todas las tierras son trabajadas por los campesinos y todos los habitantes también son muy buenos y trabajadores.
Entonces la mujer le dijo, pues yo tengo una forma para que tu seas más rico, si me haces caso podrías ganar mucho dinero de tus súbditos. La reina, dijo rápido, que ellos vivían bien así y no necesitaban cambiar nada y el rey asintió diciendo que su mujer tenía razón. La mujer extraña, se salió del palacio furiosa  al ver que la reina le había contradicho.

Un día, esta mujer extraña, volvió al palacio y pidió a la reina que le enseñara los alrededores del mismo y la reina amablemente aceptó. Aprovechando esta excursión y en ayuda de otros malhechores compinches de la mujer extraña, cogieron a la reina cuando iban las dos por un camino solitario y la ataron y escondieron en una cueva solitaria en una montaña próxima al palacio.

Entonces la mujer extraña, volvió y contó al rey como observó que durante el paseo, la reina se reunió con dos hombres que estaban  en el  río y se montó en una barca y se fue con ellos diciendo que le dijese al rey que no la buscara que ya no volvería más.
El rey se puso muy triste y viendo que había sido deseo de su mujer aceptó su decisión. Con el paso del tiempo, la mujer extraña fue visitando cada vez más el palacio y aprovechando para convencer al rey en sus planes de explotar a sus súbditos y pedirle el dinero que obtenían de sus trabajos.

Esta mujer extraña, tenía un poder que convencía al rey en  todo lo que ella quería con el fin de hacerse reina de todo el castillo. Un día, obligó al rey a que se casara con ella viendo que la reina se había marchado y que la princesita necesitaba una nueva mamá, el rey por su hija aceptó. La mujer extraña, se convirtió en reina y fue la madrastra de la princesita a la cual trataba con muy malos modos, le regañaba e insultaba sin que el rey lo supiera.

Un día, que era la fiesta del patrón de la villa, los habitantes subían al bosque como todos los años a celebrarla. Todos llevaban comidas en sus cestos e instrumentos musicales para cantar todos juntos. Como era época de invierno, hacía mucho frío, entonces todas las personas hacían una excursión por el bosque para coger leña seca para hacer un fuego y poder calentarse. Durante la excursión, una niña y su hermanito se acercaron a coger unas ramitas a un lugar rocoso y escucharon una voz que pedía ayuda, su mamá que también los acompañaba, se adentró al lugar por donde procedía la voz y descubrió a la reina. Rápido una parte del pueblo, le dio comida y prestaron sus ropas para evitar que no pasase frío y la llevaron a palacio y la otra parte buscó y apresó a los malhechores que estaban escondidos en unos matorrales al ver a la gente que los estaban buscando. El rey sorprendido, mandó arrestar y mandar a las mazmorras del castillo a la extraña mujer que le había embrujado y a los compinches de ella y él y su hija la princesita abrazaron a la reina que aunque algo débil seguía siendo tan dulce como lo era antes y volvió a jugar y a hacer mimos a la princesita y a acompañar al rey en su palacio.  Y vivieron felices y contentos.